#49 Buddy Richard – En el Astor (1969)

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#49 Buddy Richard - En el Astor (1969)
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A fines de la década de los sesenta, registrar un concierto en directo parecía una quimera financiera e institucional para cualquier artista nacional. Esta es la crónica de cómo Ricardo Toro Lavín desafió las reglas de la industria para inmortalizar el primer LP en vivo en la historia de Chile.

La música popular chilena de finales de los sesenta vibraba bajo el pulso enérgico de la Nueva Ola, un movimiento caracterizado por la inmediatez de sus sencillos radiales y la adaptación de éxitos anglo. Sin embargo, entre la multitud de voces de la época, destacaba un compositor e intérprete atípico, oriundo de Graneros, que buscaba trascender el formato efímero del single: Ricardo Toro Lavín, conocido transversalmente como Buddy Richard.

En diciembre de 1969, impulsado por una ambición artística sin precedentes, Richard concibió una idea que la industria discográfica local tildó de locura: registrar un larga duración (LP) completamente en vivo. Ningún sello ni patrocinador estuvo dispuesto a asumir el riesgo financiero; la grabación en directo de un artista nacional era un terreno inexplorado en Chile. Ante la negativa generalizada, el cantautor tomó una decisión drástica que demostró su fe ciega en el proyecto: vendió su propio automóvil para costear la producción.

El desafío técnico e interpretativo requería una infraestructura de gala. Buddy Richard convocó a Horacio Saavedra, quien con apenas 34 años daba sus primeros pasos firmes como director de orquesta, para coordinar a 38 músicos vestidos rigurosamente de etiqueta. El repertorio fue seleccionado minuciosamente por el artista, combinando sus éxitos iniciales como “La balada de la tristeza” con complejas reversiones orquestales de clásicos universales de la talla de “Eloise” y “Sunny” (bautizada localmente como “Cielo”).

La fecha fijada para la inmortalidad sonora estuvo plagada de contratiempos. Una amigdalitis aguda del cantante obligó a reprogramar la cita original, trasladando el hito definitivo para la noche del miércoles 10 de diciembre de 1969 en el icónico Teatro Astor, ubicado en pleno centro de Santiago. Los nervios tras bambalinas eran de tal magnitud que el productor Jorge Pedreros tuvo que empujar literalmente a un titubeante Buddy Richard al escenario, abrumado por el impacto de ver el recinto Huérfanos repleto a su máxima capacidad y saber que miles de auditores seguían la transmisión en directo por la señal de Radio Agricultura.

La velada fue un triunfo rotundo. La orquesta de Saavedra ejecutó arreglos de una sofisticación deslumbrante, permitiendo a Richard transitar con naturalidad entre el desgarro interpretativo del rock sesentero y la dulzura de la balada romántica. El LP resultante, editado en 1970 bajo el sello RCA, no solo se transformó en una joya de culto para coleccionistas de vinilo, sino que casi cuarenta años más tarde la revista Rolling Stone lo posicionaría en el duodécimo lugar de los 50 mejores discos chilenos de todos los tiempos. Un trabajo que sirvió de puente cultural y que demostró que la música nacional podía sonar con la etiqueta y la grandiosidad de los principales escenarios del mundo.