#48 Sol y Lluvia – A desatar esperanza (1987)

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#48 Sol y Lluvia - A desatar esperanza (1987)
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A desatar esperanza: cuando cantar fue un acto de resistencia

Publicado en 1987, en pleno ocaso de la dictadura militar, A desatar esperanza marcó un punto de inflexión en la historia de Sol y Lluvia y, al mismo tiempo, en la música popular chilena. Más que un disco, esta obra se convirtió en un manifiesto sonoro de dignidad, memoria y resistencia, surgido al margen de la industria, pero profundamente arraigado en el pueblo.

Para entonces, Sol y Lluvia ya había recorrido un largo camino. Nacidos a mediados de los años setenta en un taller de serigrafía de la comuna de San Joaquín, los hermanos Labra habían construido un repertorio que circulaba de manera artesanal, en cassettes grabados y vendidos en peñas, universidades, sindicatos y poblaciones. Sus canciones, directas y sin eufemismos, hablaban de represión, pobreza, paz y esperanza, siempre acompañadas por melodías alegres y una percusión intensa que desafiaba la solemnidad del canto político tradicional.

Con la incorporación de Jonny Labra en 1983, el grupo se consolidó como trío y dio un paso decisivo hacia la profesionalización. Así llegó A desatar esperanza, su primer disco de estudio grabado en condiciones formales, editado de manera independiente y distribuido por el sello EMI, y posteriormente reeditado por Alerce. El álbum reunió canciones nuevas con otras ya conocidas por el público, fijando definitivamente el imaginario sonoro del grupo.

El Lado A del disco funciona como un recorrido por la experiencia cotidiana de vivir bajo dictadura. Temas como Alzando el vuelo y Desde la prisión hablan de la necesidad de levantarse frente a la adversidad y de la crudeza de la represión política. Para que nunca más instala con fuerza la memoria como una obligación ética, mientras Nuestro padre y nuestra madre conecta la lucha social con la familia y la herencia moral. Armas, vuélvanse a casa emerge como uno de los llamados pacifistas más emblemáticos del cancionero chileno, y Día hábil junto a Descomunicaciones retratan la rutina, el silencio y el aislamiento impuestos por el régimen.

El Lado B abre un espacio distinto, donde la vida y la esperanza se afirman como actos de resistencia. Voy a hacer el amor reivindica el afecto y el deseo en tiempos de miedo; Y verás la luz ofrece un mensaje de consuelo y fe en el porvenir; y Que diga na’ utiliza la ironía para retratar la censura y el temor a hablar. El cierre del disco es contundente: Adiós General se convertiría en una de las canciones más simbólicas del fin de la dictadura, mientras O.E.A. lanza una crítica frontal a la indiferencia internacional frente a las violaciones de derechos humanos.

La relevancia de A desatar esperanza trasciende lo musical. Sus canciones acompañaron movilizaciones, actos políticos y encuentros comunitarios, convirtiéndose en parte de la banda sonora de la resistencia democrática. No es casual que, tras el triunfo del NO en el plebiscito de 1988, versos de Adiós General fueran coreados por multitudes y citados incluso en titulares de prensa.

Hoy, A desatar esperanza sigue siendo un disco vigente. No solo por su valor histórico, sino porque recuerda que la música puede ser una herramienta de memoria, denuncia y transformación social. En tiempos de silencio impuesto, Sol y Lluvia eligió cantar; y en ese canto, ayudó a un país entero a no perder la esperanza.