#23 Journey – Trial by Fire (1996)

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#23 Journey - Trial by Fire (1996)
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En este primer capítulo de la segunda temporada de 2026 de “Lado A / Lado B”, viajamos hasta octubre de 1996, fecha en que Journey volvió a escena con un disco que no buscó nostalgia fácil ni un golpe de efecto inmediato. Trial by Fire, su décimo álbum de estudio, fue un regreso marcado por la madurez, la introspección y una fuerte carga emocional, convirtiéndose con el tiempo en una de las obras más singulares del catálogo de la banda.

El álbum significó la reunión del núcleo clásico que había definido a Journey entre 1981 y 1985: Neal Schon, Jonathan Cain, Steve Perry, Ross Valory y Steve Smith. Era la primera vez que ese grupo grababa junto desde Frontiers (1983), y también sería la última. Lejos de intentar reinventarse o adaptarse a las tendencias dominantes de los años noventa, Journey optó por algo más arriesgado: sonar fiel a sí mismo.

Tras una década de silencio discográfico —y con proyectos paralelos como Bad English o la carrera solista de Steve Perry—, Trial by Fire nació desde una necesidad creativa más que comercial. Según el propio Perry, la banda quiso comprobar si aún existía la chispa para escribir juntos, antes que embarcarse en una gira de reunión.

Esa decisión se siente a lo largo del disco. Las canciones son largas, reposadas, cuidadosamente construidas. No hay urgencia ni fórmulas apresuradas. Es un álbum pensado para ser escuchado con tiempo.

En lo musical, Trial by Fire mantiene las señas de identidad de Journey: baladas emotivas, melodías amplias y una voz protagonista que sigue siendo el centro emocional. Pero el tono ha cambiado. Aquí hay menos euforia y más reflexión. Canciones como “Message of Love”, “Still She Cries” o “It’s Just the Rain” exploran la fragilidad, la pérdida y la necesidad de redención.

El gran éxito del álbum fue “When You Love a Woman”, una balada clásica que alcanzó el número uno en el Adult Contemporary y llevó a Journey nuevamente a lo más alto de las listas, además de obtener una nominación al Grammy. Sin embargo, el disco va mucho más allá de ese single: temas como “Castles Burning” o “Trial by Fire” incorporan una dimensión espiritual poco habitual en la etapa anterior del grupo, con referencias bíblicas y una mirada más trascendente sobre la vida y las pruebas personales.

También hay espacio para el rock más firme en “Can’t Tame the Lion”, recordando que Journey aún conservaba fuerza y carácter, incluso en un álbum dominado por la introspección.

Trial by Fire debutó en el número 3 del Billboard 200 y fue certificado platino en Estados Unidos, confirmando que el público seguía allí. Sin embargo, es el único álbum de Journey que nunca tuvo gira promocional. Los problemas de salud de Steve Perry y las diferencias internas derivaron en su salida de la banda, al igual que la de Steve Smith, cerrando definitivamente una etapa histórica.

Con el paso del tiempo, el disco se ha revalorizado. Lo que en su momento pudo parecer un álbum lento o excesivamente largo, hoy se entiende como una obra honesta, coherente y profundamente humana.

Trial by Fire no es un álbum de regreso triunfal ni un ejercicio de nostalgia. Es un disco de transición, de despedida silenciosa y de reafirmación artística. Journey no volvió para repetir el pasado, sino para enfrentar su propia prueba de fuego: aceptar el paso del tiempo, las heridas y los cambios inevitables.

Escucharlo hoy es encontrarse con una banda que eligió la verdad antes que la moda, y que dejó, en ese gesto, uno de los capítulos más conmovedores de su historia.